Wednesday, November 29, 2006
SEX ACCEPTED
Mendetz es un grupo de Barcelona, formado en 2003. Tocan Guitarras y Casios y otros teclados viejos. Nada de lo que tocan es programado ni pregrabado, les gusta ser artesanos de lo robótico, conservar el toque humano manejando sonidos electrónicos. Baterías a ritmos frenéticos, guitarras muy rítmicas, bajos contundentes completan el sonido de Mendetz. Tienen un repertorio de unos 12 temas, uno de ellos una versión de "Eleanor Rigby" de los Beatles; los temas han sido grabados en estudio casero de uno de los componentes. Han hecho varios conciertos en Barcelona, en locales como la Sala Mono, el KGB, la Sala Spay9, la Báscula, etc.
En sus letras les gusta hablar del sexo del futuro, dignificar a los actores olvidados de los '80, recordar irónicamente a Chimo Bayo y el bacalao, y mencionar la falta de identidad de los no-sujetos del siglo XXI sumergidos en lo gris, en la moda, en la falsa comunicación. Mendetz mantienen la esperanza en los robots antiguos, en los Casios sinceros, para mantener el legado de los sentimientos y de lo humano.
Más info:
Componentes:
Jordi Fabrini
Pablo Filomeno
Oriol Francisco
Stefano Maccarrone
Jan Martí
Tour:
1 DICIEMBRE
Pasternak ( Amable), Vic
9 DICIEMBRE
OVERBOOKING FESTIVAL, Valencia
28 DICIEMBRE
BECOOL (LAPSUS FEST), BCN
30 DICIEMBRE
Salamandra ( Amable), L'Hospitalet
20 ENERO
Sala FEVER, BILBO
26 ENERO
Fnac (Callao), Madrid
26 ENERO
Low Club ( Amable), Madrid
2 FEBRERO
Sala Zero, ( Amable), Tarragona
30 MARZO
Sugapop ( Amable), Granada
Wednesday, November 22, 2006
BIRRACAO, CERVEZA CON CACAO

Debo reconocer que el mundo de la alimentación, al igual que el de la tecnología o la ciencia, no deja de sorprenderme. Las permutaciones y combinaciones son increíbles y esta combinación de cerveza con cacao, llamada Birracao por sus inventores pues me lo confirma.
Todos sabemos de las excelencias y beneficios de la cerveza y del cacao (siempre sin exceso), por ello no voy a enumerarlas, pero nunca me podría imaginar ambas combinadas. No la he probado, no os puedo decir a que sabe, porque hasta ahora solo las comercializa Xocoa, la inventora del producto y aunque tiene abiertas muchas tiendas, la gran mayoría están en Cataluña (Barcelona, Girona, Lleida, Granollers, San Cugat), en Madrid y Valencia.
Haciendo historia, y para que veáis que no es un producto más, os diré que Xocoa (nombre que une la xocolata catalana con el cocoa inglés), no es una tienda más. Desde que en 1897 abrieran su primera pastelería en la Barceloneta, la familia Escursell lleva más de un siglo ligada al chocolate y algo que empezó como un negocio familiar ha entrado en el siglo XXI completamente renovado con las ideas de la cuarta generación. Todos sus productos están elaborados artesanalmente y la investigación en nuevos conceptos y elaboraciones con el cacao, es su principal característica.
No es uno más, si habéis probado el birracao, contarnos la experiencia.
Para más información: Xocoa
Texto: Mercedes Piki. Web: www.directoalpaladar.com
Saturday, November 18, 2006
PELOS

La primera vez que estuve dentro de una mujer, excluyendo claro está a mi santa madre, me asaltó el siguiente pensamiento: “hum, asi que era esto”. No hubo tiempo para demasiado más. Dado que las circunstancias que acompañaron al suceso fueron un tanto sórdidas, material que resolveremos algún día, no lo tengo especialmente anotado sino en el margen del recuerdo donde con trazo mucho más grueso figuran otras muchas virginidades perdidas, en otras tantas escaramuzas que me han dejado una impronta aun más notable y decisiva.
Las braguitas de Eva en cuarto menguante sobre su culo desnudo, “venga, tócamelo, tócamelo ya”. Sólo tiene siete años pero una mirada profunda y escrutadora. Yo tengo cuatro o cinco, pero intuyo que esta sucediendo algo y me invade una insondable vergüenza y huyo a esconderme tras la cortina. En otra cortina se refugiará tres años mas tarde la Freginals, sorprendida en las colonias, mientras se cambiaba las bragas, por Antoñito Martin, gordito sudoroso y oligofrénico que tenia una perra a la cual le metía un Bic de cuatro colores por el culo. La Freginals al huir tras la cortina, dejará al descubierto una vulva de vello incipiente, cuya visión me perturbará notablemente durante cierto tiempo. Justamente el que tardo en ver por vez primera, a escasos metros, el coño velludo y rotundo, de ingle a ingle de una puta desalojada a media faena en un portal del Raval, plaza de Medinaceli, donde pasé alguno de los últimos años de mi infancia. “Pelos” me digo. “Pelos”.
Pelos que algunos años mas tarde, se erizan bajo los dedos que luchan por abrirse paso en los tejanos de esta chica. Pelos al fin. Grito interior reprimido, alborozo semejante al que sintió Rodrigo de Triana al gritar “tierra”. Pelos, horizonte alcanzado. Última frontera. Bautismo de fuego. Alfa y omega. Promesa enmarañada. Olimpo de carne. Parnaso lúbrico. Gracia concedida. Dios te salve Maria. Hasta aquí hemos llegado. Abre solo, solo un poquito mas las piernas por favor. Déjame seguir adentrándome. Como un explorador en la jungla del deseo. A riesgo de perder la mano por gangrena, presionada en exceso por los jeans y la implacable gomilla de las bragas. Pero las piernas aun tardarían algún tiempo en abrirse, pertrechadas bajo un no de los que no son ni un si ni un no. Dejando a la lujuria con los pies en el felpudo.
Mucho ha llovido desde mis diecipocos y seguramente hoy uno puede encontrar ahí dentro cualquier cosa, desde un piercing hasta una polla, pero me temo que tristemente, la perniciosa moda de la depilación brasileña y el tanga de hilillo privará a muchos impúberes barbilampiños de efectuar el maravilloso trueque del último gramo de su inocencia a cambio de un pelo de coño. Mis condolencias.
Texto: Atlas de mi ombligo
Foto: Ellen von Unwerth
ROJO+ROJO+NEGRO+NEGRO
Sigo obsesionada con el rojo. Y con el negro. Y con la combinación de ambos. He encontrado esto en Face Hunter, por Estocolmo o algún país nórdico cuyo nombre no recuerdo ahora mismo:


Aunque en España no tenemos nada que envidiarles. Por las calles de Bcn se pasean estas mujeres con estilo:



Aunque en España no tenemos nada que envidiarles. Por las calles de Bcn se pasean estas mujeres con estilo:

Saturday, November 11, 2006
IN THE MIX

Va va boom!



Fiesta de disfraces. Chica vestida de negro. Podeis ver más en: Face Hunter.

Exposición de peluches en Last Tango Boutique (Bcn).
MEJOR PLAN, IMPOSIBLE
Lorena C + Catpeople
Sala Apolo 2
Sábado 11 de Noviembre
A las 21:00 horas
Entradas 10 euros en FNAC y 13 euros en taquilla

A los barceloneses, electropoperos, adictos e ingenuos, Lorena C, si los conocía desde hace ya algún tiempo. Actuaron en el FEA Festival 2006 junto con otros artistas, y hace poco también actuaron en el FICEB (Festival Internacional de Cine Erótico de Barcelona). Ya he tarareado más de una vez su “At the backroom” o su “Siempre Joven”.
Pero a Catpeople los he descubierto hace muy poco. Por recomendación de un amigo me descargué su álbum. “Reel#1”. Y ahora no paro de escucharlo a todas horas. Son uno de los grupos revelación de la escena musical viguesa de 2oo6, aunque tienen su base asentada en Barcelona. Su música. Indie, Pop, New Wave. Muchos comparan el sonido de CatPeople con el pop oscuro de The Chamaleons, Joy Division o Interpol. En su MySpace podeis escuchar y descargar algunos de sus temas. A mi me gusta “Behind”. Bonita bonita.
Sala Apolo 2
Sábado 11 de Noviembre
A las 21:00 horas
Entradas 10 euros en FNAC y 13 euros en taquilla

A los barceloneses, electropoperos, adictos e ingenuos, Lorena C, si los conocía desde hace ya algún tiempo. Actuaron en el FEA Festival 2006 junto con otros artistas, y hace poco también actuaron en el FICEB (Festival Internacional de Cine Erótico de Barcelona). Ya he tarareado más de una vez su “At the backroom” o su “Siempre Joven”.
Pero a Catpeople los he descubierto hace muy poco. Por recomendación de un amigo me descargué su álbum. “Reel#1”. Y ahora no paro de escucharlo a todas horas. Son uno de los grupos revelación de la escena musical viguesa de 2oo6, aunque tienen su base asentada en Barcelona. Su música. Indie, Pop, New Wave. Muchos comparan el sonido de CatPeople con el pop oscuro de The Chamaleons, Joy Division o Interpol. En su MySpace podeis escuchar y descargar algunos de sus temas. A mi me gusta “Behind”. Bonita bonita.
PORQUE LAS RARAS SALEN LOS MIÉRCOLES

Cuando vaya Usted a Barcelona no irá a visitar la Sagrada Familia, ni el Parc Güell, ni el Tibidabo, ni La Pedrera. La visita obligada será: “La rara”. Se llevará un bonito souvenir: mucha fiesta y mucha diversión.
Todas las semanas se prepara una fiesta temática. Con Djs y con Visual Djs (o como quiera que se llamen). Una fiesta para las incansables, para las desesperadas, para las imparables, para las desaprensivas.
En la primera fiesta, La rara se fue al circo, con la Pinkglobe como madrina de honor. Después se fue a urgencias, de funeral, y por último, de psychobilly. Y el próximo miércoles, 15 de noviembre, La rara viajará al País de las Maravillas.
+ info: en su propio flog (pinchad en el título) o en la discoteca Kiut .


Podeis ver más fotos en el Blog de Geej. A vuestra derecha. I can teach you how to do it.
EL BLOG DE LILIAN. DE NUEVO.
Esta entrada ya la había puesto antes. Pero por una extraña razón, la imagen que había puesto, ha desaparecido. No quisiera pensar que es censura. Porque simplemente es una inocente chica desnuda en su cocina. Pero bueno. A lo que iba. Aquí os la pongo de nuevo. Porque es muy importante. Es la Inauguración Oficial de mi BLOG. Ahí es nada. He vuelto a poner la misma foto. Espero no me la vuelvan a quitar:

“Ya tengo blog.
¿Y por qué un blog? Why blogger? Pues no sé muy bien porqué. Un diario. Un lugar donde contar mis cosas. Poner canciones que me gustan. Películas que me gustan. Mi actriz favorita. Mi comida preferida. Y que sé yo. Todo. ¿Yo? ¿yo qué? ¿qué quién soy yo? No sé muy bien. Soy Lilian. Y no. La de la foto no soy yo. ¡Qué más quisiera! Pues ya está. Queda oficialmente inaugurado mi blog. Se irá mejorando. Cuando tenga un poco más de tiempo para dedicarle. Espero os guste y lo disfruteis. Hasta pronto.”

“Ya tengo blog.
¿Y por qué un blog? Why blogger? Pues no sé muy bien porqué. Un diario. Un lugar donde contar mis cosas. Poner canciones que me gustan. Películas que me gustan. Mi actriz favorita. Mi comida preferida. Y que sé yo. Todo. ¿Yo? ¿yo qué? ¿qué quién soy yo? No sé muy bien. Soy Lilian. Y no. La de la foto no soy yo. ¡Qué más quisiera! Pues ya está. Queda oficialmente inaugurado mi blog. Se irá mejorando. Cuando tenga un poco más de tiempo para dedicarle. Espero os guste y lo disfruteis. Hasta pronto.”
Thursday, November 09, 2006
EL TEMPORAL QUE SE AVECINA
Pues no. Al final no ha sido para tanto. No ha sido tan malo como yo me pensaba. Ay. Pequeña Lilian. Es que te faltan años. Y experiencia. Y picardía. El temporal que se avecinaba al final ha quedado en llovizna. Pero eso si. Queda aprendida la lección.
Hoy os traigo muchas cositas. Música. Novedades. Y fotos. Fotos preciosas. Una puede encontrar verdaderos tesoros navegando por la red. Aquí teneis.
NOSOTRAS YA ESCRIBIMOS NUESTRA HISTORIA
Eso es lo que dice Vanexxa en una de sus canciones. Cuentos chinos.

VANEXXA - SE ROMPE O SE RAJA
Por fin llega a las tiendas el disco debut de VANEXXA - SE ROMPE O SE RAJA.
Vanexxa es uno de los secretos mejor guardados de los cabarets madrileños. Autosuficiente, compone tanto música, como letra. Su estilo podría ser rap, podría ser pop, podría no..puede...Puede ser lo que ella quiera.
Fuente: www.subterfuge.com 3 Noviembre 2006


Antes de nada, informaros, para los que no lo sepaís, que VANEXXA es el lanzamiento más rutilante de SUBTERFUGE para esta nueva temporada.
Como LA MALA RODRIGUEZ pero en pija. Como DENOÉ pero en cabaretera.
VANEXXA de pequeña era una niña prodigio. Sacó un disco llamándose VANESSA. Ahora se ha hecho mayor y las eses han virado a las equis.
Me dijeron que estudio interpretación en CORAZZA, o en CRISTINA ROTA...
VANEXXA salió al escenario vestida de LIZA MINELLI en CABARET y maquillada a lo NARANJA MECÁNICA.
Es muy guapa, como con cara de yonqui de la Plaza Luna. Y ultra-flaca.
Canta bien, pero yo apenas entendí las letras. Las canciones no estaban mal. Algunas mejor que otras. En una de ellas contó con dos colaboradoras de excepción; KARIM y LA CHINA PATINO.
Ambas salieron vetidas de muñecas perversas a hacer el paripé.
Fuente: www.popyb.blogspot.com

Si quereis más info pinchad en el título. Es un link directo a la web de subterfuge. Allí encontrareis más datos del disco y de sus próximos conciertos.
CHANGES

Nueva foto y nuevas canciones en la web de Ruth Uve, que es esta preciosidad que veis a vuestra derecha. "Oblivion" y "The Bow" son los títulos de sus nuevas canciones. Aunque en realidad no son tan nuevas. De hecho son antiguas, de hace unos cuatro años, pero las acaba de colgar en su MySpace. EScuchadlas. Os gustarán.
FOTOS QUE ME GUSTARON

Milla Jovonosequé. Muy guapa. Y muy simpática.

Esta me da miedo.

Y esta me gusta. Me recuerda a mi casa. O a cualquier casa con patio. Y macetas.

Dress-code: MILITAR

Éstos de aquí son los "White Rose Movement".
Pero eso ya para el próximo día. Besos.
Hoy os traigo muchas cositas. Música. Novedades. Y fotos. Fotos preciosas. Una puede encontrar verdaderos tesoros navegando por la red. Aquí teneis.
NOSOTRAS YA ESCRIBIMOS NUESTRA HISTORIA
Eso es lo que dice Vanexxa en una de sus canciones. Cuentos chinos.

VANEXXA - SE ROMPE O SE RAJA
Por fin llega a las tiendas el disco debut de VANEXXA - SE ROMPE O SE RAJA.
Vanexxa es uno de los secretos mejor guardados de los cabarets madrileños. Autosuficiente, compone tanto música, como letra. Su estilo podría ser rap, podría ser pop, podría no..puede...Puede ser lo que ella quiera.
Fuente: www.subterfuge.com 3 Noviembre 2006


Antes de nada, informaros, para los que no lo sepaís, que VANEXXA es el lanzamiento más rutilante de SUBTERFUGE para esta nueva temporada.
Como LA MALA RODRIGUEZ pero en pija. Como DENOÉ pero en cabaretera.
VANEXXA de pequeña era una niña prodigio. Sacó un disco llamándose VANESSA. Ahora se ha hecho mayor y las eses han virado a las equis.
Me dijeron que estudio interpretación en CORAZZA, o en CRISTINA ROTA...
VANEXXA salió al escenario vestida de LIZA MINELLI en CABARET y maquillada a lo NARANJA MECÁNICA.
Es muy guapa, como con cara de yonqui de la Plaza Luna. Y ultra-flaca.
Canta bien, pero yo apenas entendí las letras. Las canciones no estaban mal. Algunas mejor que otras. En una de ellas contó con dos colaboradoras de excepción; KARIM y LA CHINA PATINO.
Ambas salieron vetidas de muñecas perversas a hacer el paripé.
Fuente: www.popyb.blogspot.com

Si quereis más info pinchad en el título. Es un link directo a la web de subterfuge. Allí encontrareis más datos del disco y de sus próximos conciertos.
CHANGES

Nueva foto y nuevas canciones en la web de Ruth Uve, que es esta preciosidad que veis a vuestra derecha. "Oblivion" y "The Bow" son los títulos de sus nuevas canciones. Aunque en realidad no son tan nuevas. De hecho son antiguas, de hace unos cuatro años, pero las acaba de colgar en su MySpace. EScuchadlas. Os gustarán.
FOTOS QUE ME GUSTARON

Milla Jovonosequé. Muy guapa. Y muy simpática.

Esta me da miedo.

Y esta me gusta. Me recuerda a mi casa. O a cualquier casa con patio. Y macetas.

Dress-code: MILITAR

Éstos de aquí son los "White Rose Movement".
Pero eso ya para el próximo día. Besos.
Wednesday, November 08, 2006
QUACK!
Hay días malos y peores, se decía mentalmente mientras hacia surcos en el polvo con la escoba desdentada, y se decidía si este era de los primeros o de los segundos. Que más daba. El polvo se resistía a la caricia de la escoba. Había demasiado. Entraba por todas partes. En el campo ya se sabe, pero mira que le había dicho mil veces que la casa no estaba bien aislada. Para colmo, en un recodo de la pieza sorprendió al otro lado del espejo a una insolente caricatura despeinada y ojerosa de si misma. Se atusó el pelo sin soltar la escoba y tiró del borde del delantal estampado de manchas de diversos colores y texturas, sin conseguir que el cuadro mejorara lo mas mínimo. ¿Pero que coño le había pasado? Claro, el tiempo. Se había colado por las rendijas de su piel imperceptiblemente como el puñetero polvo que inundaba la casa. No había nada que hacer. Pero ella no era tan vieja, o al menos eso creía. Era la ropa. Si, eso era. ¿Y cuanto tiempo hacia que no iba a la peluquería? Dejo caer la escoba y se despojó de un tirón del delantal arrojándolo a un rincón oscuro de la habitación. Se derramó la cabellera sobre los hombros, abriéndose la bata un botón más abajo de la medallita del día de la madre. Bueno, era verdad, ya no era tan joven, pero el espejo le mostró esta vez algo mas de clemencia. Su piel aun retenía cierto fulgor de juventud. Siguió desnudándose hasta media cintura y cruzó las manos sobre sus pechos, acariciándolos, sopesándolos, calibrando su turgencia. Pensó que muchos hombres aun suspirarían por hundir sus manos en ellos, y este pensamiento casi la hizo sonreír. Pero la verdad es que él la tocaba cada vez menos. Era normal después de tantos años de matrimonio. Al menos eso dice la gente. Es cierto que él trabajaba mucho. Y era un buen padre, eso si. Pero claro, ya no era como antes, no podía serlo. Se estremeció recordando el tiempo en que él la asía con sus brazos firmes y la amaba frenéticamente en cualquier rincón de la casa. ¿Adonde había ido a parar todo aquello? Le asaltó el pensamiento de que él pudiera estar viéndose con otra mientras ella lidiaba con montañas de polvo. Echando un polvo, vamos. Que ironía. Esta vez si que el espejo le devolvió la sonrisa, que se transformó en estupefacción al darse cuenta de que poco a poco, mientras iba pensando, se había desnudado completamente. Repasó con la palma de la mano aquellos lugares en los que el tiempo había dejado mas poso. No estaba tan mal, decididamente no estaba tan mal. Atraída por el sol que estallaba en la ventana, cruzo la puerta hasta el centro del patio. Ya en el exterior alzo los brazos al cielo dejándose acariciar por la tibieza de la mañana resplandeciente, despojándose del peso de los años como si se tratase de polvo tenuemente depositado sobre su piel. Se sintió limpia.
Se había retrasado en las tareas del día, pero se sentía mucho mejor y se dejo caer suavemente sobre la almohada de la rutina. Abrió la puerta destartalada del gallinero para echar el pienso. Las gallinas corrieron mecánicamente hacia el otro extremo del corral. Luego le toco el turno a los patos. Mientras echaba el pienso en los comederos pensó que seria buena idea preparar una cena romántica, para tratar de reanimar a aquellos corazones cubiertos por el polvo. El pato a la naranja siempre le salía bien, a él le encantaba. Salió del corral en dirección a la cocina y volvió a entrar unos minutos después blandiendo un cuchillo ancho, pesado y romo. Odiaba hacer aquello, siempre le dejaba a Manuel estas tareas. Al entrar al corral los patos se arremolinaron en la pared del fondo. Eligió a uno por azar, cogiéndolo del cuello sin reparar en sus preciosos ojos azul turquesa. Lo arrastró hacia afuera ajena a los quejidos agónicos del animal y los de solidaridad de sus compañeros. El sol tembló varias veces en el filo del cuchillo cuando lo alzó para descargar el golpe definitivo. Algo la hizo vacilar.
–Espera! No lo hagas!
Se detuvo. Miró a su alrededor. No había nadie. Miro de nuevo. No había visto ni oído llegar a nadie y la granja más próxima estaba a mas de 10 minutos en coche. Utilizó el cuchillo a modo de visera. Nadie.
–No lo hagas! Aquí!
Joder, era el pato. Dio un chillido de horror mientras soltaba a la vez el cuello del pato y el cuchillo y salió despavorida hacia la casa apoyando todo su peso tras la puerta. El corazón se le salía del pecho. ¿Se estaba volviendo loca? Estaba segura de que aquel animal le había hablado. No podía ser. Era imposible. Pero había oído la voz de aquel pato. Alguien dio unos golpecitos tímidos en la puerta. El corazón le golpeó con furia. Reunió fuerzas para abrir la puerta temiendo lo que se iba a encontrar tras ella. El pato.
–Perdona, lamento haberte asustado pero…
Es posible que dijera algo más pero ella no pudo oírlo. Al caer al suelo levanto una considerable nube de polvo.
El sol la despertó de un agradable sueño en que era mecida por las olas de un mar de algodón. Cuando sus ojos de acostumbraron al sol se encontró a dos milímetros del anaranjado pico de un pato. Se levanto como un resorte dando gritos como loca buscando a tientas algo con que golpearle.
–¡Espera, espera! ¡Tranquilízate! ¡Tranquilaaaa!
El pato levantaba las alas con ademán pacificador, pero ella creía que se trataba de una amenaza. No tenía mucha experiencia con patos. Encontró una sartén y empezó a perseguirlo alrededor de la mesa. El pato no cesaba de pedirle que se calmara. Al final consiguió arrinconarlo contra un mueble y se detuvo para coger aliento antes de asestarle el sartenazo. Se fijó entonces en el extraordinario azul de los ojos que la miraban desorbitados. Levantó la sartén en alto y el pato se cubrió el rostro con un ala y cerró los ojillos esperando el golpe, pero al verlo tan indefenso no se atrevió a hacerlo. Dejó caer los brazos resoplando aún sin aliento. El pato entreabrió un receloso ojillo turquesa, y pareció que suspiraba algo aliviado.
–¿Pero tu quien…? , ¿que diablos?.. ¿que coño eres?
–Vaya, me parecía que era suficientemente obvio.
– El pato se iba recomponiendo y empezó lentamente a organizarse las plumas.
– Soy un pato.
–¡Si, pero hablas!
– Ah si, bueno tu también…
–¿Como que “yo también”? ¡”Yo” soy una persona!
–De acuerdo, y yo soy un pato que habla…
– Esto es increíble!!!! Debo estar volviéndome loca !!! Estoy viendo visiones o algo así !!! Estoy hablando con un pato, no puedo creerlo!!!
– Bueno , no creas , para mi tampoco es sencillo. No suelo hablar con extraños y menos si son humanos, de hecho es la primera vez, mira. Ha sido un caso de fuerza mayor…
– Pero tu… pero los patos… – La casa giraba a su alrededor, creyó que iba a desmayarse de nuevo. Tuvo que buscar un punto de apoyo en la pared.
– Escucha. – El pato avanzó un ala de manera conciliadora hasta rozarle la pierna. Por alguna extraña razón ella no la retiró, recibiendo la caricia del pato en la tibia.
– No le des mas vueltas. Las cosas no siempre son como uno cree…
– No entiendo nada – Sollozó ella superada por el absurdo. Se tapó la cara con las manos disponiéndose a llorar.
– Eh, eh no llores, no llores vengaaa – Le acarició decididamente la pierna con el ala – Eh, déjame decirte una cosa. Estabas preciosa esta mañana desnuda en medio del patio.
– Tu…tu me viste? – Alzó la mirada hasta coincidir con el azul amable de los ojos del pato. Le pareció que se sonrojaba.
– Claro, te vimos todos… Si vieras los comentarios que levantaste en el gallinero… Son unas envidiosas.
– Todos? Pero…-No terminó la frase. A través de la ventana vio como entraba el coche de Manuel.
Estuvo a punto de correr hacia el para explicarle todo, pero se retuvo. Hubiera pensado que estaba loca. Demasiado tiempo sola. Quizá tuviera razón. En lugar de eso se dirigió al pato por primera vez sin temor y abriéndole la puerta le dijo: – Venga pal corral. El pato obedeció sin rechistar. Cuando Manuel le preguntó que le pasaba, pues tenia los ojos llorosos, ella le mintió diciéndole que se había acordado de su padre, muerto hacia años. Aquella noche no pudo dormir pensando en el jodido pato hablador.
Esperó pacientemente a que el coche de Manuel se hubiese alejado lo suficiente para dirigirse hacia el corral. Abrió la puerta con algo de miedo pero poseída por la curiosidad.
– Eh tu, ojos azules, sal afuera. –De entre el corro de patos avanzo uno con paso lento y decidido.
– ¡Buenos días! Me alegro de ver que te encuentras mejor. Tienes buen aspecto.
– Err… si. –Dirigió una mirada al resto de las aves de corral. Vio como estiraban sus cuellos hacia ellos. Se sintió observada. – Vamos adentro , quieres?
– De acuerdo. Pero antes deberíamos presentarnos, ¿no te parece? Me llamo Ernesto. Se que te llamas Clara, lo he oído cientos de veces.
– Eh? Ernesto? ¿ Tienes nombre? ¿Quién te lo puso? – Aquel pato no dejaba de sorprenderla.
– Bueno… en realidad fueron mis padres. ¿Con los humanos es diferente?
– Si… digo no, claro. Los padres.– No acababa de creerse que estaba manteniendo una conversación con un pato. ¿Que diablos le dices a un pato? Lo intentó con el socorrido tema familiar – Tus padres. ¿Están ellos ahí? – Señalo con el dedo al interior del gallinero. El pato se entristeció repentinamente.
– No. Os los comisteis las pasadas navidades.
– Ah.- musitó. Y entraron en la casa.
Se sentaron en ambos extremos de la mesa de la cocina. Para ser precisos, el pato permaneció de pie sobre la silla. Tratando de ser cortés le sirvió algo de maíz en un plato y animal pareció relajarse. Pronto se reveló como un gran conversador, aunque era algo reservado sobre temas personales, hecho que ella interpretó como un natural resentimiento por haberse almorzado a sus progenitores. Pero pronto se fueron soltando. De un tema pasaban a otro con increíble agilidad. La conversación fluía, se llenaba de matices y se elevaba a niveles que ella no recordaba haber alcanzado desde su remota época de universitaria. Desde luego nunca con su marido. Era un pato muy leído y la deslumbró con sus conocimientos literarios, en especial su conocimiento de los poetas malditos franceses que le confió eran su debilidad. Eso le hizo particular ilusión a ella pues era el tema que había elegido para la tesis que nunca terminó. El pato pregunto el porqué.
– Bueno, es la vieja historia. Me quedé embarazada de Daniel, mi primer hijo. Me case y abandonamos la ciudad para venir aquí.
– Vaya. Bueno, aquí no te ha ido del todo mal. Pareces feliz. De cualquier manera deberías retomar los estudios ahora que tus hijos ya son mayores.
–¿Los estudios?. Ja ja ja – Rió sin demasiadas ganas.- Ya soy un poco mayor para eso ¿no crees? – En absoluto.- Y la atravesó sin piedad con aquella implacable mirada turquesa de tal manera que ella no tuvo mas remedio que sonrojarse.- Creo que aun eres joven. Y bonita.
– Vaya, gracias. –Apartó la mirada de los ojos del pato, no podía aguantarla. Se sonrió. Intentó bromear.
– Bueno, que lástima que seas un pato, porque si no…
–¿Si no que?
–Bueno , ja, ja,ja…Ya sabes…
– No se, ¿a que te refieres? Ah , te entiendo. Bueno. ¿Por qué no? Podríamos probar.
–Pero… ¡eso no puede ser! Tu eres… eres un pato , y bueno eres … eres ¡pequeño!. – Se llevo la mano a la boca , avergonzada. –Perdona yo… no quise decir eso, yo…
– No te preocupes. El tamaño no lo es todo. ¿No lo sabias? – Se echaron a reír. El pato avanzó un ala hasta alcanzar su mano. –En serio. Probémoslo.
Y lo probaron.
Aquel pato sabía realmente como acariciar a una mujer. Ella nunca había sentido nada parecido. Se movía con infinita suavidad, depurada técnica y premeditada ternura por los pliegues más sensibles de su cuerpo. Las caricias hábiles, precisas, deliciosas, sutiles, la llevaron al éxtasis en repetidas ocasiones. Cuando todo hubo terminado se sentía tan exhausta y satisfecha que apenas podía mover un músculo. Se quedó dormida sobre su mullido plumaje y al despertar del breve sueño vio que junto a la almohada Ernesto había depositado unas rosas recién cortadas. Era algo muy loco, jodidamente loco . Pero tuvo que reconocer que se había enamorado. Aquella noche Manuel se quejó de que las almohadas perdían plumas, que estaba todo lleno de malditas plumas.
Las sesiones de sexo palmípedo y conversación se hicieron diarias, y pronto se convirtieron en el principal motivo de su existencia. Había encontrado el equilibrio. Se sentía feliz. La tranquilizaba saber que difícilmente podía ser descubierta y que nadie habría de sufrir por ello. Quien iba a sospechar de semejante historia. Manuel se había mostrado algo extrañado cuando ella le comentó que estaba pensando en reiniciar sus estudios, pero pensó que se trataba de una simple locura pasajera y no la desanimó. Había notado una ostensible mejoría en el carácter de ella y no quería contrariarla, aunque no dejaba de sorprenderle verla todo el día canturreando y afrontando las tareas domesticas con tanto ánimo. La casa estaba mas limpia, había menos polvo. Era un hecho. Ciertamente, ella se apresuraba a realizar el trabajo cuanto antes para tener más tiempo con el pato. Releían juntos a Byron, Verlaine y Baudelaire. Ernesto citaba airadamente a Orwell reivindicando los derechos animales. Reían y retozaban hasta el atardecer. Era una buena vida, si señor.
Los sábados el mercado siempre estaba repleto. Ella se movía entre la gente con ligereza armada con una amplia sonrisa que le dividía el rostro. Una vieja amiga que encontró en la cola del pan le dijo que la veía mas guapa y sonriente. –¿Estas más delgada?. –Se preguntaron mutuamente como iban las cosas intercambiando las acostumbradas mentiras de rigor. Rascando el barniz de la conversación la amiga le confesó que su marido apenas aparecía por casa. Tanto le daba. Por lo menos cuando volvía llegaba tan borracho que no le quedaban fuerzas para molestarla. Cuando ella le preguntó si tenían patos en casa la mujer la miró como si fuera una extraterrestre. Apenas pudo contener la risa.
Cuando volvió a casa un ligero cosquilleo en el estómago la alertó de que algo no acababa de marchar correctamente. El coche de Manuel estaba atravesado en el patio pero él no parecía estar en la casa.Cruzó el patio escuchando el ruido de sus propias pisadas en la tierra. El viento empezaba a levantar algo de polvo. Abrió la puerta de la casa y contempló el silencio que dominaba la habitación. El cosquilleo estomacal empezó a tornarse en molestia. Unas manos surgidas de la nada le taparon la cara con rudeza pero sin violencia. Dio un respingo.
–¡Sorpresa!
–¡Joder Manolo que burro eres! Que susto me has dado… –El la volteó con facilidad , la atrajo hacia su pecho, y la besó en los labios. Se las apañó para sacar una rosa de algún sitio y se la ofreció.
–¿Y esto?
–Mujer, ¿no sabes que día es hoy?
–¿Hoy? Pues no.
–Vaya hombre. –dijo fingiendo fastidio mientras la rodeaba con sus grandes brazos. – Pues hoy hace 20 años que nos casamos, que lo sepas.
–Ah, ostras. –Intentó fingir ternura con el mayor realismo que le fue posible. El se lo merecía.– Perdona cariño , me había olvidado. Ya sabes la cabeza que tengo…
–No importa. Yo lo recordé por los dos. – La abrazó aún mas fuerte levantándola del piso y volvió a besarla. – Eres mi chica y te quiero.
–Yo también te quiero. – Y casi no mentía. Se besaron una vez más.
–Voy a ducharme– dijo mientras la dejaba en el suelo y se daba la vuelta. –Ah, había pensado que esta noche, como no están los chicos, podrías preparar algo especial, y luego podríamos ir prontito a la cama a magrearnos un rato. Como en los viejos tiempos, ¿qué te parece?
–Humm , de acuerdo.
–Mira, te he dejado algo ahí, en la cocina. A ver que puedes hacer con ello…
La molestia de la barriga se transformó en un sólido bloque de hielo. Corrió hacia la cocina repitiéndose por el camino unas cien mil veces que no, que no podía ser. Estaba en el fregadero. La sangre se escapaba por el cuello seccionado formando grumos que embotaban el desagüe. Apartó el cuerpo para buscar la cabeza empapándose las manos de sangre. Le abrió uno de los ojillos para cerciorarse. El azul empezaba a tornarse un tétrico malva. Lanzó un aullido de dolor. Desde la ducha Manuel le gritaba si necesitaba ayuda para desplumarlo. Sintió que algo en su interior se rompía. El hielo del estómago la abrasaba. La quemaba por dentro. Cuando se hundió el cuchillo, dos, tres veces no sintió dolor sino alivio. Mientras se desangraba en el suelo, con el cuello del pato aún en la mano, le echó una última mirada a aquel ojillo ya decididamente negro. Se lo cerró con el pulgar y luego cerró los suyos.
Manuel salió de la ducha secándose el cabello con una toalla vieja. Al llegar a la puerta de la cocina dejó caer la toalla al suelo, y se quedó helado contemplando a su mujer aferrada a un cuello de pato sobre un inmenso charco de sangre negruzca. Musitó su nombre en voz baja un par de veces. Se mesó los cabellos todavía húmedos. Un tanto aturdido atravesó tambaleando la habitación y salió al patio donde el sol estallaba sin clemencia. Cruzó el patio hasta el corral. Abrió la puerta chirriante haciendo nota mental de que debía echarle aceite.
–Ya esta. Lo ha hecho. Ha sido más horrible de lo que imaginaba.
De entre el corrillo de patos avanzaron unos preciosos ojos azul turquesa.
–Te dije que lo haría. Era una puta romántica.
–Si. También ha sido asqueroso inyectarle esa mierda al pato en los ojos. Y me ha costado matarlo, no creas. Ahora no es tan fácil.
–Lo entiendo. Pero no te preocupes, se llamaba Horacio y era un completo gilipollas. Aquí nadie lo va a echar de menos…
–Lo que no me explico es como ha podido creerse que esos ojos eran los tuyos. –Recorrió con la mano el robusto cuello del pato. – Dios mío, los tuyos son tan…maravillosos.
–No pienses más. Olvídala. Lo que importa es que ahora estamos juntos. Tú y yo. Para siempre.
–Si.
Se abrazaron y rodaron juntos por el suelo sembrado de paja del corral. Se besaban tan apasionadamente que a las gallinas se les puso la piel de ídem.
End
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Se había retrasado en las tareas del día, pero se sentía mucho mejor y se dejo caer suavemente sobre la almohada de la rutina. Abrió la puerta destartalada del gallinero para echar el pienso. Las gallinas corrieron mecánicamente hacia el otro extremo del corral. Luego le toco el turno a los patos. Mientras echaba el pienso en los comederos pensó que seria buena idea preparar una cena romántica, para tratar de reanimar a aquellos corazones cubiertos por el polvo. El pato a la naranja siempre le salía bien, a él le encantaba. Salió del corral en dirección a la cocina y volvió a entrar unos minutos después blandiendo un cuchillo ancho, pesado y romo. Odiaba hacer aquello, siempre le dejaba a Manuel estas tareas. Al entrar al corral los patos se arremolinaron en la pared del fondo. Eligió a uno por azar, cogiéndolo del cuello sin reparar en sus preciosos ojos azul turquesa. Lo arrastró hacia afuera ajena a los quejidos agónicos del animal y los de solidaridad de sus compañeros. El sol tembló varias veces en el filo del cuchillo cuando lo alzó para descargar el golpe definitivo. Algo la hizo vacilar.
–Espera! No lo hagas!
Se detuvo. Miró a su alrededor. No había nadie. Miro de nuevo. No había visto ni oído llegar a nadie y la granja más próxima estaba a mas de 10 minutos en coche. Utilizó el cuchillo a modo de visera. Nadie.
–No lo hagas! Aquí!
Joder, era el pato. Dio un chillido de horror mientras soltaba a la vez el cuello del pato y el cuchillo y salió despavorida hacia la casa apoyando todo su peso tras la puerta. El corazón se le salía del pecho. ¿Se estaba volviendo loca? Estaba segura de que aquel animal le había hablado. No podía ser. Era imposible. Pero había oído la voz de aquel pato. Alguien dio unos golpecitos tímidos en la puerta. El corazón le golpeó con furia. Reunió fuerzas para abrir la puerta temiendo lo que se iba a encontrar tras ella. El pato.
–Perdona, lamento haberte asustado pero…
Es posible que dijera algo más pero ella no pudo oírlo. Al caer al suelo levanto una considerable nube de polvo.
El sol la despertó de un agradable sueño en que era mecida por las olas de un mar de algodón. Cuando sus ojos de acostumbraron al sol se encontró a dos milímetros del anaranjado pico de un pato. Se levanto como un resorte dando gritos como loca buscando a tientas algo con que golpearle.
–¡Espera, espera! ¡Tranquilízate! ¡Tranquilaaaa!
El pato levantaba las alas con ademán pacificador, pero ella creía que se trataba de una amenaza. No tenía mucha experiencia con patos. Encontró una sartén y empezó a perseguirlo alrededor de la mesa. El pato no cesaba de pedirle que se calmara. Al final consiguió arrinconarlo contra un mueble y se detuvo para coger aliento antes de asestarle el sartenazo. Se fijó entonces en el extraordinario azul de los ojos que la miraban desorbitados. Levantó la sartén en alto y el pato se cubrió el rostro con un ala y cerró los ojillos esperando el golpe, pero al verlo tan indefenso no se atrevió a hacerlo. Dejó caer los brazos resoplando aún sin aliento. El pato entreabrió un receloso ojillo turquesa, y pareció que suspiraba algo aliviado.
–¿Pero tu quien…? , ¿que diablos?.. ¿que coño eres?
–Vaya, me parecía que era suficientemente obvio.
– El pato se iba recomponiendo y empezó lentamente a organizarse las plumas.
– Soy un pato.
–¡Si, pero hablas!
– Ah si, bueno tu también…
–¿Como que “yo también”? ¡”Yo” soy una persona!
–De acuerdo, y yo soy un pato que habla…
– Esto es increíble!!!! Debo estar volviéndome loca !!! Estoy viendo visiones o algo así !!! Estoy hablando con un pato, no puedo creerlo!!!
– Bueno , no creas , para mi tampoco es sencillo. No suelo hablar con extraños y menos si son humanos, de hecho es la primera vez, mira. Ha sido un caso de fuerza mayor…
– Pero tu… pero los patos… – La casa giraba a su alrededor, creyó que iba a desmayarse de nuevo. Tuvo que buscar un punto de apoyo en la pared.
– Escucha. – El pato avanzó un ala de manera conciliadora hasta rozarle la pierna. Por alguna extraña razón ella no la retiró, recibiendo la caricia del pato en la tibia.
– No le des mas vueltas. Las cosas no siempre son como uno cree…
– No entiendo nada – Sollozó ella superada por el absurdo. Se tapó la cara con las manos disponiéndose a llorar.
– Eh, eh no llores, no llores vengaaa – Le acarició decididamente la pierna con el ala – Eh, déjame decirte una cosa. Estabas preciosa esta mañana desnuda en medio del patio.
– Tu…tu me viste? – Alzó la mirada hasta coincidir con el azul amable de los ojos del pato. Le pareció que se sonrojaba.
– Claro, te vimos todos… Si vieras los comentarios que levantaste en el gallinero… Son unas envidiosas.
– Todos? Pero…-No terminó la frase. A través de la ventana vio como entraba el coche de Manuel.
Estuvo a punto de correr hacia el para explicarle todo, pero se retuvo. Hubiera pensado que estaba loca. Demasiado tiempo sola. Quizá tuviera razón. En lugar de eso se dirigió al pato por primera vez sin temor y abriéndole la puerta le dijo: – Venga pal corral. El pato obedeció sin rechistar. Cuando Manuel le preguntó que le pasaba, pues tenia los ojos llorosos, ella le mintió diciéndole que se había acordado de su padre, muerto hacia años. Aquella noche no pudo dormir pensando en el jodido pato hablador.
Esperó pacientemente a que el coche de Manuel se hubiese alejado lo suficiente para dirigirse hacia el corral. Abrió la puerta con algo de miedo pero poseída por la curiosidad.
– Eh tu, ojos azules, sal afuera. –De entre el corro de patos avanzo uno con paso lento y decidido.
– ¡Buenos días! Me alegro de ver que te encuentras mejor. Tienes buen aspecto.
– Err… si. –Dirigió una mirada al resto de las aves de corral. Vio como estiraban sus cuellos hacia ellos. Se sintió observada. – Vamos adentro , quieres?
– De acuerdo. Pero antes deberíamos presentarnos, ¿no te parece? Me llamo Ernesto. Se que te llamas Clara, lo he oído cientos de veces.
– Eh? Ernesto? ¿ Tienes nombre? ¿Quién te lo puso? – Aquel pato no dejaba de sorprenderla.
– Bueno… en realidad fueron mis padres. ¿Con los humanos es diferente?
– Si… digo no, claro. Los padres.– No acababa de creerse que estaba manteniendo una conversación con un pato. ¿Que diablos le dices a un pato? Lo intentó con el socorrido tema familiar – Tus padres. ¿Están ellos ahí? – Señalo con el dedo al interior del gallinero. El pato se entristeció repentinamente.
– No. Os los comisteis las pasadas navidades.
– Ah.- musitó. Y entraron en la casa.
Se sentaron en ambos extremos de la mesa de la cocina. Para ser precisos, el pato permaneció de pie sobre la silla. Tratando de ser cortés le sirvió algo de maíz en un plato y animal pareció relajarse. Pronto se reveló como un gran conversador, aunque era algo reservado sobre temas personales, hecho que ella interpretó como un natural resentimiento por haberse almorzado a sus progenitores. Pero pronto se fueron soltando. De un tema pasaban a otro con increíble agilidad. La conversación fluía, se llenaba de matices y se elevaba a niveles que ella no recordaba haber alcanzado desde su remota época de universitaria. Desde luego nunca con su marido. Era un pato muy leído y la deslumbró con sus conocimientos literarios, en especial su conocimiento de los poetas malditos franceses que le confió eran su debilidad. Eso le hizo particular ilusión a ella pues era el tema que había elegido para la tesis que nunca terminó. El pato pregunto el porqué.
– Bueno, es la vieja historia. Me quedé embarazada de Daniel, mi primer hijo. Me case y abandonamos la ciudad para venir aquí.
– Vaya. Bueno, aquí no te ha ido del todo mal. Pareces feliz. De cualquier manera deberías retomar los estudios ahora que tus hijos ya son mayores.
–¿Los estudios?. Ja ja ja – Rió sin demasiadas ganas.- Ya soy un poco mayor para eso ¿no crees? – En absoluto.- Y la atravesó sin piedad con aquella implacable mirada turquesa de tal manera que ella no tuvo mas remedio que sonrojarse.- Creo que aun eres joven. Y bonita.
– Vaya, gracias. –Apartó la mirada de los ojos del pato, no podía aguantarla. Se sonrió. Intentó bromear.
– Bueno, que lástima que seas un pato, porque si no…
–¿Si no que?
–Bueno , ja, ja,ja…Ya sabes…
– No se, ¿a que te refieres? Ah , te entiendo. Bueno. ¿Por qué no? Podríamos probar.
–Pero… ¡eso no puede ser! Tu eres… eres un pato , y bueno eres … eres ¡pequeño!. – Se llevo la mano a la boca , avergonzada. –Perdona yo… no quise decir eso, yo…
– No te preocupes. El tamaño no lo es todo. ¿No lo sabias? – Se echaron a reír. El pato avanzó un ala hasta alcanzar su mano. –En serio. Probémoslo.
Y lo probaron.
Aquel pato sabía realmente como acariciar a una mujer. Ella nunca había sentido nada parecido. Se movía con infinita suavidad, depurada técnica y premeditada ternura por los pliegues más sensibles de su cuerpo. Las caricias hábiles, precisas, deliciosas, sutiles, la llevaron al éxtasis en repetidas ocasiones. Cuando todo hubo terminado se sentía tan exhausta y satisfecha que apenas podía mover un músculo. Se quedó dormida sobre su mullido plumaje y al despertar del breve sueño vio que junto a la almohada Ernesto había depositado unas rosas recién cortadas. Era algo muy loco, jodidamente loco . Pero tuvo que reconocer que se había enamorado. Aquella noche Manuel se quejó de que las almohadas perdían plumas, que estaba todo lleno de malditas plumas.
Las sesiones de sexo palmípedo y conversación se hicieron diarias, y pronto se convirtieron en el principal motivo de su existencia. Había encontrado el equilibrio. Se sentía feliz. La tranquilizaba saber que difícilmente podía ser descubierta y que nadie habría de sufrir por ello. Quien iba a sospechar de semejante historia. Manuel se había mostrado algo extrañado cuando ella le comentó que estaba pensando en reiniciar sus estudios, pero pensó que se trataba de una simple locura pasajera y no la desanimó. Había notado una ostensible mejoría en el carácter de ella y no quería contrariarla, aunque no dejaba de sorprenderle verla todo el día canturreando y afrontando las tareas domesticas con tanto ánimo. La casa estaba mas limpia, había menos polvo. Era un hecho. Ciertamente, ella se apresuraba a realizar el trabajo cuanto antes para tener más tiempo con el pato. Releían juntos a Byron, Verlaine y Baudelaire. Ernesto citaba airadamente a Orwell reivindicando los derechos animales. Reían y retozaban hasta el atardecer. Era una buena vida, si señor.
Los sábados el mercado siempre estaba repleto. Ella se movía entre la gente con ligereza armada con una amplia sonrisa que le dividía el rostro. Una vieja amiga que encontró en la cola del pan le dijo que la veía mas guapa y sonriente. –¿Estas más delgada?. –Se preguntaron mutuamente como iban las cosas intercambiando las acostumbradas mentiras de rigor. Rascando el barniz de la conversación la amiga le confesó que su marido apenas aparecía por casa. Tanto le daba. Por lo menos cuando volvía llegaba tan borracho que no le quedaban fuerzas para molestarla. Cuando ella le preguntó si tenían patos en casa la mujer la miró como si fuera una extraterrestre. Apenas pudo contener la risa.
Cuando volvió a casa un ligero cosquilleo en el estómago la alertó de que algo no acababa de marchar correctamente. El coche de Manuel estaba atravesado en el patio pero él no parecía estar en la casa.Cruzó el patio escuchando el ruido de sus propias pisadas en la tierra. El viento empezaba a levantar algo de polvo. Abrió la puerta de la casa y contempló el silencio que dominaba la habitación. El cosquilleo estomacal empezó a tornarse en molestia. Unas manos surgidas de la nada le taparon la cara con rudeza pero sin violencia. Dio un respingo.
–¡Sorpresa!
–¡Joder Manolo que burro eres! Que susto me has dado… –El la volteó con facilidad , la atrajo hacia su pecho, y la besó en los labios. Se las apañó para sacar una rosa de algún sitio y se la ofreció.
–¿Y esto?
–Mujer, ¿no sabes que día es hoy?
–¿Hoy? Pues no.
–Vaya hombre. –dijo fingiendo fastidio mientras la rodeaba con sus grandes brazos. – Pues hoy hace 20 años que nos casamos, que lo sepas.
–Ah, ostras. –Intentó fingir ternura con el mayor realismo que le fue posible. El se lo merecía.– Perdona cariño , me había olvidado. Ya sabes la cabeza que tengo…
–No importa. Yo lo recordé por los dos. – La abrazó aún mas fuerte levantándola del piso y volvió a besarla. – Eres mi chica y te quiero.
–Yo también te quiero. – Y casi no mentía. Se besaron una vez más.
–Voy a ducharme– dijo mientras la dejaba en el suelo y se daba la vuelta. –Ah, había pensado que esta noche, como no están los chicos, podrías preparar algo especial, y luego podríamos ir prontito a la cama a magrearnos un rato. Como en los viejos tiempos, ¿qué te parece?
–Humm , de acuerdo.
–Mira, te he dejado algo ahí, en la cocina. A ver que puedes hacer con ello…
La molestia de la barriga se transformó en un sólido bloque de hielo. Corrió hacia la cocina repitiéndose por el camino unas cien mil veces que no, que no podía ser. Estaba en el fregadero. La sangre se escapaba por el cuello seccionado formando grumos que embotaban el desagüe. Apartó el cuerpo para buscar la cabeza empapándose las manos de sangre. Le abrió uno de los ojillos para cerciorarse. El azul empezaba a tornarse un tétrico malva. Lanzó un aullido de dolor. Desde la ducha Manuel le gritaba si necesitaba ayuda para desplumarlo. Sintió que algo en su interior se rompía. El hielo del estómago la abrasaba. La quemaba por dentro. Cuando se hundió el cuchillo, dos, tres veces no sintió dolor sino alivio. Mientras se desangraba en el suelo, con el cuello del pato aún en la mano, le echó una última mirada a aquel ojillo ya decididamente negro. Se lo cerró con el pulgar y luego cerró los suyos.
Manuel salió de la ducha secándose el cabello con una toalla vieja. Al llegar a la puerta de la cocina dejó caer la toalla al suelo, y se quedó helado contemplando a su mujer aferrada a un cuello de pato sobre un inmenso charco de sangre negruzca. Musitó su nombre en voz baja un par de veces. Se mesó los cabellos todavía húmedos. Un tanto aturdido atravesó tambaleando la habitación y salió al patio donde el sol estallaba sin clemencia. Cruzó el patio hasta el corral. Abrió la puerta chirriante haciendo nota mental de que debía echarle aceite.
–Ya esta. Lo ha hecho. Ha sido más horrible de lo que imaginaba.
De entre el corrillo de patos avanzaron unos preciosos ojos azul turquesa.
–Te dije que lo haría. Era una puta romántica.
–Si. También ha sido asqueroso inyectarle esa mierda al pato en los ojos. Y me ha costado matarlo, no creas. Ahora no es tan fácil.
–Lo entiendo. Pero no te preocupes, se llamaba Horacio y era un completo gilipollas. Aquí nadie lo va a echar de menos…
–Lo que no me explico es como ha podido creerse que esos ojos eran los tuyos. –Recorrió con la mano el robusto cuello del pato. – Dios mío, los tuyos son tan…maravillosos.
–No pienses más. Olvídala. Lo que importa es que ahora estamos juntos. Tú y yo. Para siempre.
–Si.
Se abrazaron y rodaron juntos por el suelo sembrado de paja del corral. Se besaban tan apasionadamente que a las gallinas se les puso la piel de ídem.
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